Seymour Bernstein

Le parecía estéril dedicar la vida a ir sin reposo por las ciudades del mundo tocando el mismo repertorio. Y probablemente sentía también la vileza íntima de estar comparándose con otros, de verse arrojado a una competición para la que le faltaba dureza de carácter y en la que otros habían sobrevivido y prosperado armándose de una vanidad neurótica de estrellas del espectáculo.

(Babelia)